
Exiliados españoles y sus descendientes participan en Chile de una recreación histórica del desembarco del buque que en 1939 salvó del franquismo a 2.200 republicanos.
Flamean banderas republicanas y chilenas con el viento del océano Pacífico. "¡Viva la República!", grita una mujer. "¡Viva!", contesta el coro. "¡Viva Chile!". "¡Viva!", replica la gente. Son pasadas las nueve de la mañana y el barco Daddy está en alta mar. El cielo, aunque con bruma, deja pasar los rayos del sol de invierno. Unas 80 personas han embarcado desde el muelle Prat, del puerto chileno de Valparaíso, para recrear lo que sucedía hace justamente 80 años, un 3 de septiembre de 1939, cuando 2.200 exiliados españoles comenzaron a bajar muy temprano de la embarcación Winnipeg. Los pasajeros de este barco, en 2019, son en su mayoría descendientes de alguno de los hombres, mujeres y niños de familias republicanas rescatadas por Pablo Neruda, que fue nombrado cónsul especial para la inmigración española en Chile. Otros son, directamente, sobrevivientes.
Fuente y nota completa en: El País de Madrid
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