Médico de prestigio internacional, referente de la cirugía moderna, hacendado y filántropo, Bartolomé Vasallo construyó un legado que trascendió su tiempo y quedó inscripto en la historia de la ciudad, al donar el Palacio Vasallo, edificio patrimonial que hoy es sede del Concejo Municipal de Rosario.

Figura central de la medicina argentina de fines del siglo XIX y comienzos del XX, Bartolomé Vasallo combinó una trayectoria profesional de excelencia con un profundo compromiso social y cultural. Pionero de técnicas quirúrgicas a nivel mundial, impulsor del desarrollo hospitalario en Rosario y protagonista destacado de la vida económica del país, legó a la ciudad su residencia familiar, el Palacio Vasallo, que desde 1952 alberga al Concejo Municipal. Su vida y su obra permiten recorrer una etapa clave de la historia rosarina, marcada por el progreso, la filantropía y la consolidación de las instituciones democráticas.
Bartolomé Vasallo
Nació el 11 de diciembre de 1874, siendo sus padres italianos Bartolomé y Ana Quintana, oriundos de Génova. Cursó la escuela primaria en Gualeguay, Entre Ríos, y un año después, en 1884, inició sus estudios secundarios en el prestigioso Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, fundado por Justo José de Urquiza. Fue albergado en el internado como pensionista de la institución educativa desde 1884 a 1888 y el destino quizás, decidió que en los últimos días de su vida y superado por la desaparición de su esposa, buscó allí mismo refugio en sus recuerdos por los años vividos.

Su vocación humanista lo llevó a radicarse en Buenos Aires para cursar en la Facultad de Medicina, donde obtuvo el título de médico en 1897 con la presentación de la tesis que tituló “Mi tratamiento quirúrgico en las pleuresías purulentas” y mientras se desempeñaba como practicante interno por concurso en el Hospital de Clínicas, donde se formó junto a dos maestros de la medicina de nuestro país, los doctores Antonio Gandolfo y Alejandro Castro, quienes influyeron en su entrenamiento profesional como cirujano. En 1896, el joven estudiante Vasallo hizo un viaje a Francia, con el objetivo de perfeccionarse en cirugía con algunos de los exponentes de la especialidad, entre los que vale mencionar a Gosset, Faure y Pauchet.
En Rosario
En 1898 se radica en nuestra ciudad, donde fija su residencia permanente y ese mismo año, es designado cirujano jefe del Hospital Rosario –antecedente del Hospital de Emergencias «Dr. Clemente Álvarez»-, que fuera inaugurado el 24 de junio de 1897 en el terreno ubicado entre las calles Libertad (Sarmiento), América (Rueda), Progreso (Mitre) y Virasoro, cuya compra fuera solicitada al Concejo Deliberante por el intendente Alberto J. Paz. Vasallo sería, además, por su valía profesional, jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Italiano Garibaldi.
En un artículo publicado en 2012, en la Revista Médica y con la firma del investigador histórico Sebastián Alonso, se destaca la habilidad quirúrgica de Vasallo, “lo que le proporcionó merecido renombre en ámbitos nacionales e internacional pues fue pionero en numerosas técnicas relacionadas con su especialidad de cirujano, entre las cuales vale mencionar las resecciones completas del estómago, las primeras en todo el mundo”.
A Vasallo le corresponde el mérito de haber efectuado las primeras gastrectomías (extirpaciones totales), con lo que logró una experiencia personal de un gigantesco volumen en el área de cirugía de su tiempo. Él tenía a su cargo clases de cirugía, los días miércoles, y a las mismas no sólo asistían alumnos sino médicos graduados que provenían de todo el país y quienes lo acompañaban en sus intervenciones como cirujano –entre ellos el doctor Artemio Zeno-, discípulo de Vasallo, opinaban que “operaba con precisión, rapidez y suma elegancia, utilizando el instrumental imprescindible demostrando una destreza difícil de superar”.
Su destacada labor profesional abarcó hasta 1923, cuando una afección dermatológica en sus manos lo obliga a retirarse, aunque conserva el cargo de cirujano jefe y consultor del Hospital de Caridad- hoy Hospital Provincial- del que también formaba parte junto a su esposa Edelmira Quintana Rom, como benefactora, quien falleció el 30 de marzo de 1942. Edelmira había enviudado del médico francés Raymond Archambeau-Bisset y se la recuerda como miembro de la Sociedad de Beneficencia de Rosario e integrante del Consejo de Mujeres. Bartolomé y Edelmira no tuvieron hijos y fue por ello que su millonario legado fue destinado a instituciones vinculadas a la salud pública y a la educación.

Vasallo concretó la apertura de su propia clínica en Rosario y también adquirió campos y estancias, mayoritariamente en la provincia de Entre Ríos, para destinarlos a la explotación agrícola-ganadera, convirtiéndose en un rico hacendado del Litoral. Como derivación de ello, tuvo destacada participación en instituciones vinculadas a la mencionada actividad agraria, siendo presidente de la Sociedad Rural rosarina en 1919 y 1920, miembro del directorio de la Sociedad Rural Argentina, en 1923 y 1924- A su vez, presidió la Confederación de Sociedades Rurales en 1925 y 1926, año en el que dirigió la Asamblea de Ganaderos del Río de la Plata, que se llevó a cabo en la ciudad de Buenos Aires.
Como consecuencia de su evolución económica, Vasallo accedió a la titularidad de grandes estancias en Entre Ríos en El Sauce, San Carlos, La Unión, La Graciada y La Energía, a lo que deben agregarse campos en las provincias de Santiago del Estero y Chaco. Fue propietario de residencias en las sierras de Córdoba, más precisamente en La Cumbre, la que fue proyectada por el arquitecto Emilio Maisonnave en 1929. Esta última construcción mereció el nombre de El Fuerte o El Castillo, en alusión a sus almenas que la distinguían del resto. Allí Vasallo y su esposa pasaron sus vacaciones, propiedad que fue donada a la Intendencia de dicha ciudad del Valle de Punilla, para ser rematada por el alto costo de su mantenimiento, siendo adquirida por el austríaco Fritz Mandi, heredero de una fábrica de armas.
El periodista Jorge Camarasa, en «La Voz del Interior» de Córdoba, en 2017, se refiere a la construcción como un castillo señorial que domina La Cumbre, en el Valle de Punilla y que fue el último refugio de Mandi, un multimillonario europeo que terminó siendo una víctima del nazismo.
Su legado

Tras la muerte de su esposa, en enero de 1943, Vasallo dejó protocolizado como testamento ante escribano público- el denominado Legado Vasallo- en el que se incluían beneficios para nueve instituciones del país, entre las que se contaban algunas de Gualeguay, la ciudad que lo vio nacer. El documento expresaba taxativamente que el usufructo del campo La Atalaya, de 3.246 hectáreas, ubicado en el distrito de Pajonales, del Departamento Victoria, sería destinado en un 50% a la Sociedad de Beneficencia del Hospital San Antonio y el 50% restante, al Asilo de Menores San José y a la intendencia de Gualeguay. Establecía como requisitos precisos, para mantener vigentes sus beneficios, que los fondos debían destinarse a la asistencia social y al auxilio de los servicios prestados para la gente de menores recursos.
Para el municipio de Gualeguay, la condición impuesta fue que los aportes del legado fueran el mantenimiento y el cuidado del panteón de la familia Vasallo, ubicado a pocos metros del ingreso del cementerio de Gualeguay, considerado localmente como uno de los principales monumentos de esa necrópolis mientras que los campos de su propiedad, pertenecientes a la estancia El Sauce, de más de 9.000 hectáreas, fueron donados a la Sociedad Educacionista La Fraternidad, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, que tenía en su seno a estudiantes de menores recursos económicos. En la actualidad, parte de dicho legado corresponde a la universidad local.
A lo expuesto, se debe sumar una donación inusual, realizada al Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” de Buenos Aires: un meteorito de cuatro toneladas bautizado El Toba, proveniente de Campo del Cielo –llamada así por el hallazgo de numerosos objetos estelares caídos allí-, que formaba parte de su estancia El Rosario, localizada en Santiago del Estero, casi en el límite con el Chaco. Por último, el Hospital de Caridad de la Sociedad de Beneficencia –actualmente Hospital Provincial de Rosario-, cedió el usufructo de la estancia La Unión, de 3.700 hectáreas.
Una donación relevante

De todas las donaciones, sin dudas, la que tuvo más visibilidad para el rosarino, fue y seguramente será en el tiempo, la de su residencia familiar de Córdoba y 1º de Mayo. El proyecto estuvo a cargo del ingeniero Alejo Infante, en 1911 y siendo erigida su construcción en 1923 por la empresa constructora de Santiago Taiana.
Se lo conoce como el Palacio Vasallo y fue legado para ser sede de un museo de arte –contando con un valioso patrimonio artístico reunido como resultante de su interés por el coleccionismo-, que hubiera constituido un aporte cultural significativo para la ciudad. Sin embargo, una decisión política, en 1951, determinó que fuera sede del por entonces Concejo Deliberante, hoy Concejo Municipal de Rosario, y que desde el siglo XIX funcionaba en el Palacio Municipal, en un espacio físico contiguo al despacho del intendente, siendo considerado ello una inconveniencia, teniendo en cuenta la independencia del Cuerpo legislativo.
Nueva sede
La inauguración oficial de la nueva sede se realizó el 25 de mayo de 1952, luego de que se vendieran, en subasta pública, los objetos y obras de arte de la colección del médico y hacendado, con el objetivo de obtener recursos económicos para concretar la mudanza. Se efectivizó así, el remate de una colección de pinturas y esculturas francesas del siglo XIX, junto a pinturas de Cesáreo Bernaldo de Quiróz, Emilia Bertolé y del impresionista español Eliseo Melfren Roig (1859-1940), junto al mobiliario y los relojes de la residencia mientras que, los elementos no adquiridos en la subasta, fueron destinados al Museo Histórico Provincial “Julio Marc”.

Bartolomé Vasallo, considerado por la sociedad rosarina, como uno de los más importantes médicos de su época y notable cirujano, hombre culto, coleccionista de arte y poderoso propietario de tierras y estancias que contribuyó con su sapiencia al desarrollo de la salud, formó parte de la creación de instituciones hospitalarias de Rosario, a lo que sumó su comprobado espíritu solidario y su filantropía para sostener las diversas instituciones.