• ¿Quién fue Joseph Redhead?

    El médico del General Manuel Belgrano, físico, naturalista, geólogo...

    Por Ernesto Martinchuk

     

    El general Manuel Belgrano, en un pequeño paraje de Tucumán llamado Alurralde, aprovecha el lapso de su estadía en Tucumán y luego de una última lectura, firma el 2 de febrero de 1813, el prólogo a su traducción de la "Despedida al pueblo de los Estados Unidos" de George Washington. El texto enfatiza la importancia de la unión nacional, la advertencia contra las facciones políticas divisivas y la necesidad de mantener la moral y la religión como pilares del gobierno. El folleto se imprimió en la famosa Real Imprenta de los Niños Expósitos, el corazón editorial de la Revolución. Mientras reorganizaba el Ejército del Norte tras la victoria en Tucumán y se preparaba para la batalla de Salta, Belgrano se hacía tiempo para escribir, y dejaba en claro que la libertad política es estéril si no va acompañada de la virtud civil. Belgrano era un políglota brillante. Además del castellano, dominaba el francés, el italiano, el inglés y el latín, lo que le permitió acceder de primera mano a las mentes más brillantes de la Ilustración para aplicarlas en nuestro suelo. Para llevar adelante esta traducción contaba con la asistencia de su médico personal el Dr. Joseph Redhead, quien lo acompaño, asistió, compartió con él triunfos y derrotas en el campo de batalla, puso el cuerpo por él en situaciones límites y fue su asistente en ese viaje penoso y miserable que tuvo que realizar para morir en Buenos Aires. Hoy pocos recuerdan ese amigo entrañable de Manuel Belgrano.

     

    El Dr. Joseph James Thomas Redhead es quien elige compartir la pobreza y el hambre con su amigo, para poder, como médico, aliviar la agonía. El 19 de junio de 1820, un día antes de morir, Belgrano le solicita a su hermana Juana que descuelgue de la cabecera de su cama un reloj de oro y esmalte que le había regalado el Rey Jorge III de Inglaterra: “Es todo cuanto tengo que dar a este hombre bueno y generoso”, cuenta Bartolomé Mitre, que dice el general mirando a Redhead. En las poco más de cuatro décadas que Redhead vivió en estas tierras, también fue médico de campaña del general Güemes y su activa participación en la vida pública permitió que quedaran muchos testimonios. Pero al mismo tiempo abundan las disidencias y los enigmas.

     

    Pero: ¿Quién fue Joseph Redhead? ¿Por qué motivos arribó a nuestras tierras y por qué permaneció en ellas 43 años? Al principio los biógrafos del Dr. Redhead no estuvieron de acuerdo sobre su lugar de nacimiento. Para unos era de EEUU y, para otros era inglés. La confusión nace cuando al arribar al puerto de Buenos Aires, en 1803, declaró ser estadounidense para no ser sospechado de espía británico, algo que no pudo ser comprobado. De todos modos, los españoles descubrieron la falsa declaración y por eso Pío Tristán lo persiguió.

     

    Una versión indica que Joseph Redhead fue un británico nacido en Saint John, Antigua, en las Antillas Menores del mar Caribe, donde su padre tenía una plantación de caña de azúcar. Fueron sus padres Samuel Redhead y Sarah Bullock, quienes lo enviaron de niño a estudiar en Escocia. Cursó medicina en la Universidad de Edimburgo donde se doctoró en junio de 1789. Luego pasó por Cambridge, Alemania, Italia, Rusia y Francia donde cayó preso en La Bastilla, antes de llegar a Buenos Aires en los primeros años del siglo XIX.

    La vida y obra de Redhead ha sido ampliamente documentada en el libro de Ricardo N. Alonso, -2023- “Historia de la ciencia. Joseph Redhead, un sabio británico en la Salta del siglo XIX”. Asimismo, un valioso trabajo sobre Redhead y la ciencia humboldtiana fue publicado en 2023 por el Dr. Miguel de Asúa. Se lo supone hijo de padres irlandeses, católicos, que se radicaron en Escocia. Cursó entonces los estudios primarios y secundarios en el Real Colegio de Edimburgo. De acuerdo con los datos aportados por su amigo personal, el viajero y médico Juan Scrivener, siguió allí los cursos de medicina bajo la tutoría del afamado científico William Cullen (1710-1790), el fundador de la hematología, discípulo a la vez, del hipocrático Herman Voerhaave. Ratificando la información de Scrivener, consta que el joven universitario se graduó de médico en Edimburgo en 1789, con una tesis titulada Dissertatis physiológico-médico inauguralis de adipe. Ese tiempo de Redhead en Edimburgo corresponde con lo que se dio en llamar la "Ilustración Escocesa", una de las explosiones de talento que se dieron a lo largo de la historia de la humanidad.

    Otras fuentes indican que está probado que nació en Connecticut, cerca de Canadá (hoy Estados Unidos de América), hacia 1767, es decir, nueve años antes de haberse declarado la independencia de aquella nación. Sin embargo, arbitrariamente ha sido casi siempre tenido como británico (escocés, inglés e inclusive irlandés), pese a la circunstancia especial de que él mismo dejó aclarada su antedicha condición de americano en un documento datado en la ciudad de Buenos Aires con fecha 17 de octubre de 1804, existente en el Archivo General de la Nación, y publicado por el historiador Emilio Ravignani en 1919. Los investigadores indican que en razón de haberse omitido registrar esa fuente, la historiografía mostró falencia al respecto, no obstante existir, además, claras menciones indicadas primero por el propio general Belgrano en 1813, y posteriormente, en la obra de los historiadores Guillermo Furlong y Mario Belgrano, con la salvedad de que este último, siguiendo la información tradicional consignada por Bartolomé Mitre, lo considera escocés en la primera edición de su obra sobre Belgrano, impresa en 1927. Así lo dicen también Bernardo Frías y otros autores. Juan Canter, a su vez, sin conocer el documento publicado por Ravignani, acertó en considerarlo anglo-americano basándose en el testimonio de Belgrano. Con anterioridad, los viajeros ingleses Andrew y Temple lo consideraron connacional suyo. En medio de esa anarquía y confusión de datos fue, en 1943, cuando Romero Sosa, ahondó la investigación analizando los distintos materiales al respecto, dando a conocer sus conclusiones en un trabajo aclaratorio, y reproduciendo el documento dado por Ravignani.

    Esplendor científico y cultural

    Dentro de ese marco, la realidad es que el momento que le tocó vivir a Redhead en Edimburgo se caracterizaba por pasar por un esplendor científico y cultural donde se destacaban figuras como las del filósofo David Hume (1711-1776), el economista Adam Smith (1723-1790), el padre de la geología moderna James Hutton (1726-1787), el químico Joseph Black (1728-1799), el matemático John Playfair (1748-1819), el geólogo James Hall (1761-1832) y el ingeniero James Watt (1736–1819). A ellos se les sumaba Benjamín Franklin (1706-1790), gran amigo de Hume, quien lo visitaba con frecuencia.

    A todo esto, la Ilustración Escocesa que iluminó a la humanidad en las ciencias y las humanidades, fue parte de una enorme transferencia de conocimientos prácticos a los Estados Unidos. Redhead fue alumno de William Cullen, considerado como uno de los grandes médicos de Inglaterra y primer médico del rey en Escocia. Cullen, Black y Hutton eran además íntimos amigos, lo que demuestra que Redhead vivió en esa pequeña ciudad de Escocia, en un tiempo en que florecieron grandes mentes. Edimburgo, una ciudad que en ese entonces contaba con poco más de 50.000 habitantes, sería conocida informalmente como la "Atenas del Norte".

    También en base a la información de Scrivener se sabe qué especializado Redhead en ciencias físico-naturales pasó a perfeccionarse en Alemania en la célebre Universidad de Göttingen donde fue compañero de Guillermo IV, duque de Clarence. Por otra parte, también lo fue del propio Alejandro Humboldt. De todos modos, no resulta casual que Humboldt ingresara precisamente a dicha Universidad alemana en 1790, en época contemporánea a la permanencia de Redhead en Göttingen.

    Fue Alexander von Humboldt quien le habría dado a Redhead “un itinerario para explorar especialmente las hoy provincias del norte argentino”.  De Alemania, Redhead pasó a Italia donde se relaciona con quienes rechazaban la “generación espontánea”. Se vinculó especialmente con los trabajos del abate Lazzaro Spallanzani, biólogo, precursor de Pasteur y profesor de historia natural, matemática, latín, griego y metafísica en las universidades de Reggio y Modena. En Italia dominaba por entonces la enseñanza clínica sobre la base de comprobaciones en mesas de autopsias.

    Más tarde, Redhead de Italia pasa a Francia. En París asiste a las prácticas del Dr. Jean Louis Baudelocque, obstetra que estudió y practicó medicina en esa ciudad. También asiste a las clases de Jean Nicolás Corvisart, quien además de ser médico de Napoleón le transmitió el interés por la técnica de la percusión del tórax para diagnosticar enfermedades. Finalmente, en su rodar por el mundo, Joseph Redhead se instala en Rusia a fines del siglo XVIII donde permanece un breve período antes regresar a Escocia

    Debe señalarse que, Woodbine Parish, en su enciclopédico trabajo “Buenos Aires y las provincias del Río de la Plata”, publicado en Londres en 1852, cita reiteradamente a su “inteligente corresponsal” Joseph James Thomas Redhead, a quien le agradece por los valiosos informes con datos geológicos y barométricos que le suministró. Entre ellos figura información sobre el meteorito del Chaco. A propósito, la expedición de Rubín de Celis en búsqueda del hierro nativo del Chaco -que algunos pensaban era la saliente de una veta de plata pura- contó con la presencia del salteño Francisco Gavino Arias (1732-1808). Por su parte, Gabriel de Güemes Montero, enviado por la corona en 1778 como Tesorero Principal de la Real Hacienda en la Gobernación del Tucumán, padre de Martín Miguel de Güemes, los proveyó de las herramientas necesarias, con lo cual la provincia de Salta participó con hombres y bienes de aquella importante expedición según ha quedado plasmado en diversos documentos.

    Dentro de este orden de ideas, Parish relata que Redhead le remitió un informe sobre sus ideas acerca del debatido origen de ese hierro del cual se discutía si era volcánico, cósmico o criado en la propia tierra, y se inclina equivocadamente la tercera posibilidad cuando dice: “Ni tampoco alcanzó por qué razón negaremos a la naturaleza el poder de reducir en su laboratorio un metal que tan fácilmente se separa de sus combinaciones por medio de los esfuerzos del hombre”. En esta discusión también participa el propio Humboldt, quien avala la opinión de Redhead. Algunos comentarios indican que Redhead tenía un bastón cuyo puño estaba hecho del hierro meteorítico y, como tal, en largos años no se había alterado.

    Desde la perspectiva más general, Parish también menciona la idea que tenía Redhead sobre una antigua costa marina en Santiago del Estero, y usó los datos barométricos de Redhead para los cálculos de altura de las ciudades y montañas del norte argentino y sur de Bolivia. Entre ellos, calcula la altura de la ciudad de Salta en 3.973 pies (1.144 m), además de varios puntos de la quebrada de Humahuaca, La Quiaca, Tupiza, Potosí y la montaña de Chorolque, esta última en 16.530 pies. Se convierte así en el primer andinista científico en tomar alturas de cumbres en esta región del cono sur y estudiar su geología tal como lo menciona el inglés Juan H. Scrivener en sus memorias.

    Es interesante destacar la publicación en 1819, de su pequeño libro: “Memoria sobre la dilatación del aire atmosférico”, más que por su valor intrínseco, por el tema elegido y por los datos concretos que el autor proporciona acerca de su realización experimental. También se tiene conocimiento de unos apuntes en inglés, titulados “Algunas observaciones generales acerca de la influencia del sol y de la atmósfera sobre los animales y los vegetales”, que formaban parte de la biblioteca de Luis Güemes.

    Un poco de historia

    Según la documentación publicada en la Historia del Protomedicato, por Juan Ramón Beltrán, fue en 1803 cuando el Real Protomedicato de Buenos Aires habilitó a Redhead para ejercer su profesión en todo el territorio del virreinato. Encabezaba la nómina de profesionales médicos habilitados al efecto, los doctores Miguel O´GormanCosme ArgerichAgustín Eusebio Fabre y Joseph Redhead entre los 27 médicos y cirujanos autorizados en el área de influencia de la capital. 

    La mayoría de los cirujanos de Buenos Aires poseían cargos fijos. Y estaban exentos, por esa razón, de ser incorporados a las filas del Ejército. Otros sufrían enfermedades, o se trataba de septuagenarios, o eran simplemente ineptos para cuidar la apreciable vida de los beneméritos defensores de la patria. Quizá por esto, ese año el Directorio solicitó a Argerich y éste al protomédico Justo García Valdés una lista de cirujanos extranjeros presentes en la ciudad que pudiesen servir en los ejércitos nacionales.

    El temor a ser reclutado como cirujano militar muestra que el Ejército no parecía ser el destino más deseado por los jóvenes médicos, pues los sometía a la brutalidad y barbarie del conflicto y a la permanente experiencia de la muerte, la posibilidad de causar o padecerla. Los diplomados, los estudiantes y los antiguos cirujanos de los hospitales betlemitas evitaban por todos los medios prestar servicios en la guerra, incluso movilizando influencias o presentando excusas ficticias. Las solicitudes de licencia y pedidos de excepción invocando motivos de salud abundan en los legajos del Archivo General de la Nación. En esto, como testimonian los trabajos reunidos por Eduardo Míguez, los médicos no diferían demasiado de los campesinos o de los hombres de la ciudad arrastrados al campo de batalla. La única diferencia radicaba en que podían simular con precisión los síntomas de las enfermedades aducidas.

    En 1804 en el Cuartel Nº 13 de Buenos Aires, con fecha 10 de octubre, y en virtud de un bando dictado por el virrey SobremonteRedhead declaró ante el respectivo Alcalde de Barrio, ser estadounidense para no ser sospechado -tampoco pudo ser comprobado- de agente británico. En esa declaración informa además ser soltero, profesar la religión católica apostólica romana, ejercer la medicina y no tener más bienes “que los cortos muebles de su arte y decencia de persona”.

    Desde Buenos Aires partió hasta Potosí en 1806, acompañando a Francisco Muñoz y San Clemente, a quien el rey de España había promovido a la presidencia de Cuzco. Mitre asegura, sin embargo, que en ese viaje Redhead acompañó al doctor Moro quien había sido promovido a la presidencia de Charcas; pero es el propio Redhead quien dio testimonio en contrario a esta última afirmación en una Memoria que le pertenece y que corre impresa.

    De las investigaciones del Dr. Aníbal Ruiz Moreno acerca de la vacunación antivariólica en el Río de la Plata, puede deducirse que ese viaje de Redhead hacia Cuzco, se pudo llevar a cabo como modo de lograr la experimentación de los resultados del valioso y hoy bien conocido descubrimiento de Jenner. Por su parte, Osvaldo Loudet informa que fue nada menos que Humboldt quien dio a Redhead “un itinerario para explorar especialmente las hoy provincias del norte argentino”. De todas maneras, fue entonces cuando Redhead logró conocer por primera vez el dilatado ámbito de la Intendencia de Salta, ámbito que mucho le interesó y en el cual estaba llamado a cumplir observaciones sobre la flora y fauna argentinas, sobre todo en la puna jujeña; para estudiar allí sus cactáceas, -conocidas como cactus- y tomar anotaciones de carácter geográfico y geológico, llegando incluso a medir la altura del Cerro de Potosí.

    El doctor Redhead se estableció en la capital de la Intendencia de Salta dedicándose al estudio intensivo y sistemático de la botánica y de las costumbres locales, principalmente en lo referente a las hierbas, plantas medicinales y la dinámica de la terapéutica popular. Fue partidario de la terapéutica familiar, y enseñaba la preparación de los medicamentos.

    Según Juan María Gutiérrez en sus apuntes autógrafos que se conservan en su colección de la Biblioteca del Congreso de la Nación, pasaba largas temporadas en Rosario de Lerma, en la campaña salteña. Desde allí, era oculto propagandista de los principios que nutrieron la Revolución de Mayo, gozando de notorio predicamento en el medio local. Al conocerse las noticias del pronunciamiento de Mayo, el gobernador Nicolás Severo de Isasmendi le encomendó informar acerca del estado físico de los cabildantes patriotas reunidos “en el propio Cabildo”. Poco después el gobernador Chiclana le pidió también certificar la salud del depuesto mandatario Isasmendi.

    Hostilizado por el elemento adverso a la revolución que lo consideraba un espía, cuando el general Pío Tristán ocupó Salta después de la batalla del 20 de febrero de 1813, Redhead logró huir a tiempo a Tucumán amparándose en las filas del ejército patriota, donde por intermedio del Dr. José Ignacio de Gorriti se vinculó muy estrechamente con el general Manuel Belgrano. Erróneamente se ha consignado en otras noticias biográficas que, Redhead con anterioridad había participado en la batalla de Tucumán, desempeñándose como médico, lo cual es inexacto.

    Redhead acompañó la marcha del ejército patriota hasta la ciudad de Salta donde se encontró en la batalla, y prestó atención a los heridos de ambos bandos en lucha. Osvaldo Loudet ha destacado que incluso colaboró con los doctores Castellanos y Navarro para aliviar al propio Belgrano de sus graves dolencias. Llevado de su lealtad hacia Belgrano, cuya resentida salud requería continuos servicios profesionales, lo siguió en su campaña del Norte regresando con él hasta Tucumán tras la derrota de Vilcapugio y Ayohuma.

    Desde mediados de 1815, fue uno de los confidentes y hombre de confianza del gobernador de Salta, Martín Miguel de Güemes acerca de cuya persona y acción, redactó una interesante semblanza, dirigida al comerciante inglés radicado en Buenos Aires, G. Bowles, fechada en Salta a 16 de marzo de 1817. En ese gobierno fue miembro de la asamblea electoral, votando para que los diputados Moldes, Gorriti y Boedo, fueran incorporados al Congreso General que debía sancionar en Tucumán la independencia.

    A través de la amistad mantenida con Belgrano y Güemes, hizo también fraterna relación con el militar de la región francesa de Alsacia al servicio de la causa americana Jorge Enrique Vidt, amistad que se continuó hasta mucho después de 1821, cuando éste se trasladó nuevamente a Europa desde donde escribía a Redhead cartas llenas de recuerdos y remembranzas argentinas.

    No deja de ser importante destacar también que, en marzo de 1819, desde Salta el gobernador Güemes envió a Tucumán al doctor Redhead con expresas recomendaciones a fin de que éste se preocupase por atender la quebrantada salud del común amigo Belgrano. Desde entonces fue su médico de cabecera, y cuya vida salvó cuando el motín del capitán Abraham González, evitando que se le remachara una barra de grillos en la pierna de Manuel Belgrano. Mitre ha destacado la energía con la que actuó este médico en la emergencia, y pidiendo un acto de deshonor para las armas argentinas y de humillación para el vencedor de Tucumán y Salta Fue testigo privilegiado del encuentro entre Belgrano y San Martín en la posta de Los Algarrobos el 30 de enero de 1814. Lo trató de su paludismo con un medicamento elaborado en base a la corteza del árbol de quina y estuvo a su lado en las circunstancias más difíciles, cuando su salud empeoró notoriamente.

    Tras ese suceso, acompañó a Belgrano hasta Buenos Aires atendiendo con toda solicitud en su viaje de enfermo y dispensando cuidados hasta el momento de su muerte. Redhead convocó a John Sullivan, un colega para asistir a su ilustre paciente. Sullivan era un irlandés de 23 años nacido en Dublín cuando llegó a Buenos Aires en 1817. Se había formado como médico cirujano en el Colegio Real de Cirujanos de Londres. El 10 de abril de 1820 comenzó a atender al ilustre paciente y participó de todas las consultas. Como aficionado a la música, Sullivan solía ejecutar el clavicordio, instrumento que Belgrano también dominaba.

    Según refiere Mitre, el enfermo poco antes de morir le entregó su reloj de oro de bolsillo, diciéndole: “Esto es todo cuanto tengo para entregar a este hombre bueno y generoso”. El doctor Sullivan fue quien le practicó la autopsia.

    Redhead estuvo un año ejerciendo en el Hospital de la Residencia y volvió a Salta en el carruaje que le regaló Belgrano, el mismo con el que los dos viajaron, desde Tucumán a Buenos Aires.

    El doctor Redhead fue un colaborador de la política de Güemes, amigo y médico de la familia en especial de la hermana del prócer “Macacha” Güemes de Tejada. Por su amistad con Güemes lo califica el general Tomás Iriarte como “primer confidente de aquél”. Lo considera un espía al servicio de Güemes, y lo trata con dureza y desagrado. Sucesivamente, fue médico particular del coronel Manuel Puch, cuñado de Güemes, y del general Juan Álvarez de Arenales, de los doctores José I. de Gorriti y Facundo Zuviría, de la mística Javiera Molina y Gallo de Dávalos, y de otras figuras conocidas de la vida nacional, colaborando en el orden local, en forma directa con el gobernador unitario de Salta, general Arenales, a cuyo servicio redactó a su pedido, un Informe sobre sanidad de Salta, destinado a Rivadavia. Se vinculó también con el diplomático norteamericano acreditado en nuestro país César Augusto Rodney.

    Miembro de la Sala de Representantes se opuso entonces, a la concesión de privilegio del monopolio de la explotación minera de la provincia solicitada por Manuel Dorrego. Además, fueron notorias sus gestiones para apoyar la propuesta inglesa del capitán Andrew al respecto. En esa misma época estuvo relacionado con la Sociedad Literaria de Buenos Aires y con el periódico “El Argos”.

    En 1825, en oportunidad de la visita a Salta del general William Miller, asistente del General San Martín durante la Campaña del PerúRedhead elogió a San Martín y se mostró partidario de haber apoyado sus planes políticos en Lima.

    En 1829, redactó un informe técnico relativo al cementerio de Jujuy. La investigación de historia médica lo coloca también entre los precursores de la asepsia. Coleccionó los primeros documentos para elaborar la historia de Güemes por encargo de su amigo Manuel Puch, cuñado del prócer. Publicó pequeños ensayos biográficos sobre Belgrano Arenales.

    En las diversas revoluciones que enlutaron a la provincia de Salta, el historiador Bernardo Frías refiere que se lo vio junto a Francisco de Gurruchaga atender humanitariamente a los heridos entre los años 1825 a 1840.

    Con el grado de coronel que le había otorgado el gobernador general Gorriti actuó a comienzos de la época de Juan Manuel de Rosas como partidario del gobernador Miguel Otero en 1841. Al componer su Memoria descriptiva de Tucumán, en 1834, y refiriéndose al carácter de sus comprovincianos -los tucumanos- Alberdi escribió el siguiente comentario “Yo he tenido el gusto de ver confirmadas mis conclusiones especulativas por el testimonio verbal del doctor Redeac (sic), cuya autoridad -agrega- no desdeñó respetar el célebre Humboldt”. En efecto, como ya se mencionó, Redhead fue un asiduo corresponsal de dicho hombre de ciencia, quien tuvo el honor de aprobarle un nuevo sistema de calcular las tablas barométricas, además de un informe de la altura de los principales picos de los Andes. Fruto de sus investigaciones y estudios, Redhead dejó varios escritos, entre ellos los de la quina y sus aplicaciones en el paludismo; sobre la carqueja y las cáscaras de granadas. Redactó la primera biografía de Belgrano y en 1824, a pedido del general Arenales, escribió el único informe sobre la sanidad de Salta.

    Redhead murió octogenario y en la indigencia, en la Quinta Grande, un predio donde hoy se le­vanta la iglesia de los Carmelitas de Salta, el 28 de junio de 1847, Le asistieron sus amigos, el médico salteño Vicente Arias y Arias y el presbítero Toribio Tedín y fue enterrado según su voluntad en un panteón construido en su propia quinta. Su valiosa biblioteca, los instrumentos de matemática y de física, fue heredada por Luciano Tejada, el esposo de “Macacha” Güemes.

     

    Fuentes

    Archivo General de la Nación

    Biblioteca del Congreso de la Nación

    Biblioteca Pública Esteban Echeverría

    Alonso, R. N. y Sorich, A. D. 2001 - Joseph Redhead y la ciencia colonial.
    Ricardo N. Alonso, 2023 - Historia de la ciencia. Joseph Redhead, un sabio británico en la Salta del siglo XIX. Mundo Gráfico Editorial – Salta.

    Juan Ramón Beltrán, 1937 - Historia del protomedicato de Buenos Aires - El Ateneo.

    Irina Podgorny, 2010 - La Revolución de Mayo y la medicina - CIENCIA HOY - Volumen 20 Número 118.

    Cutolo, Vicente Osvaldo - 1988 - Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires.
    Portal www.revisionistas.com.ar
    Yaben, Jacinto R. - 1939 - Biografías argentinas y sudamericanas - Buenos Aires.