Una etapa de decadencia y perplejidad
Por Ernesto Martinchuk (*)
El periodismo en Argentina ha atravesado profundas transformaciones, donde la línea entre la información independiente y el activismo político a menudo se ha desdibujado. El análisis de la formación académica, el rol histórico de la prensa y las consecuencias del adoctrinamiento revela tensiones estructurales que han marcado la historia del país.
Durante los gobiernos kirchneristas, las facultades de comunicación y periodismo, especialmente la Facultad de Periodismo y Comunicación social de la UNLP, experimentaron un cambio paradigmático. La consolidación del "periodismo militante" instaló la idea de que la objetividad era una ficción liberal y que los comunicadores debían ser actores políticos comprometidos con el proyecto de gobierno. Este modelo académico fomenta planes de estudio sesgados que promovía una visión binaria de la historia, dividida entre líderes populares y élites antipopulares que en la práctica implicó:
- La creación de cátedras y espacios de estudio que exigían adhesión ideológica.
- La entrega de distinciones (como el Premio Rodolfo Walsh) a personalidades destacadas por su compromiso con la cultura popular, la defensa de los derechos humanos y la comunicación social tales como:
- Dillon: El músico y artista urbano fue galardonado en julio de 2025 por representar a los jóvenes y fomentar la cultura popular.
- Wos: Reconocido por su aporte a la música y su compromiso con las expresiones artísticas juveniles.
- Cristina Fernández de Kirchner: Expresidenta de la Nación, distinguida por su trayectoria política y comunicación.
- El Indio Solari: Reconocido por su masiva convocatoria, trayectoria en la música nacional y su poética.
- Estela de Carlotto: Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, premiada por su incansable lucha por los Derechos Humanos.
- Evo Morales y Hugo Chávez: Expresidentes latinoamericanos distinguidos por su labor política y la integración regional.
- Calle 13: El grupo musical liderado por Residente, premiado por el contenido social y de protesta de sus letras.
- Víctor Hugo Morales: Destacado periodista y relator por su trayectoria y defensa de la libertad de expresión.
Para muchos, estas premiaciones institucionalizaron la politización de los claustros y fomento un discurso donde el disenso era interpretado como una traición al campo nacional y popular.
Adoctrinamiento peronista
El fenómeno kirchnerista guarda paralelismos evidentes con la pedagogía aplicada durante los primeros gobiernos de Juan Domingo Perón, entre 1946 y 1955. En ambas gestiones, el Estado y el movimiento político buscaron alinear la educación superior, la cultura y la prensa con la doctrina oficial. Así como en la época peronista los textos escolares, universitarios y la prensa en general introducían la doctrina justicialista, durante el kirchnerismo se distribuyó pauta oficial y material bibliográfico desde el Ministerio de Educación que contaba la historia argentina reciente bajo una óptica oficialista estricta.
En los años cincuenta, el peronismo intervino las universidades y expulsó a docentes opositores para imponer su ideología. Durante el kirchnerismo, se crearon 17 universidades y si bien no hubo cierres masivos, se denunció en múltiples ocasiones el vaciamiento de cátedras plurales para reemplazarlas por una línea editorial y académica única.
Consecuencias
La formación universitaria orientada hacia el adoctrinamiento ideológico ha generado consecuencias estructurales y daños significativos en la calidad democrática e institucional de Argentina tales como:
- Pérdida de prestigio académico: Instituciones históricas vieron comprometida su reputación al priorizar la militancia partidaria por sobre la excelencia técnica, metodológica y la pluralidad de voces.
- Polarización social y grieta: La adopción del discurso militante en las aulas generó una división profunda en el campo periodístico. Esto resultó en coberturas informativas sesgadas donde la verificación de datos quedó subordinada a la defensa de intereses partidarios particulares.
- Sesgo de confirmación: Al no fomentar el pensamiento crítico, los futuros comunicadores salen al mercado laboral con dificultades para analizar la realidad con objetividad, buscando validar prejuicios propios y ajenos en lugar de informar de manera neutral.
- Esto también estuvo alimentado por políticas de empresarios que sólo buscaban el rédito económico.
La enseñanza del periodismo orientada hacia la militancia política y el adoctrinamiento restringe la capacidad de construir una opinión pública madura. Históricamente, la prensa con fuertes sesgos ha contribuido a la desestabilización democrática, tema que desarrollaremos al final de esta crónica. Para lograr un ecosistema mediático verdaderamente republicano, es imperativo que las casas de estudio superior garanticen la pluralidad ideológica, fomenten la investigación rigurosa y recuperen el valor esencial de la objetividad profesional.
Hegemonía partidaria
Aunque compartieron la matriz ideológica de la época, la estructura institucional y el ecosistema político de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (donde se dicta la carrera de Ciencias de la Comunicación) mantuvieron diferencias clave con el caso de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
En la UNLP: La Facultad de Periodismo se convirtió en un bastión orgánico y homogéneo de La Cámpora y el kirchnerismo duro, bajo la conducción prolongada de la rectora Florencia Saintout. Prácticamente no existía espacio para la disidencia en los claustros, transformando la institución en una unidad básica de gestión política directa.
En la UBA: La Facultad de Ciencias Sociales históricamente ha sido un territorio de fuerte fragmentación política. El kirchnerismo logró ganar el centro de estudiantes y decanatos en varias oportunidades, Federico Schuster (2002-2010), Sergio Caletti (2010-2014), y Glenn Postolski (2014-2018), pero siempre coexistió y compitió ferozmente con agrupaciones de la izquierda tradicional (PO, PTS, MAS) y sectores del radicalismo o el peronismo no alineado. Esto impidió un control monolítico absoluto.
Periodismo vs. Comunicación Social
En la UNLP: La carrera está volcada específicamente al periodismo. Al instalarse allí la lógica del "periodismo militante", el impacto en la formación de los cronistas y reporteros fue directo, como ya señalamos, priorizando el compromiso militante sobre la técnica informativa tradicional.
En la UBA: No existe una carrera de periodismo pura, sino la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social. Su enfoque es fuertemente teórico, sociológico y académico. Si bien el kirchnerismo influyó notablemente en los contenidos teóricos (especialmente a través de las teorías de la comunicación latinoamericanas y la defensa de la Ley de Medios), la matriz de la carrera siguió ligada a un perfil más analítico y menos de "trinchera periodística" directa.
Cátedras paralelas y concursos
En la UNLP: Se denunció de forma sistemática el vaciamiento de cátedras plurales y el desplazamiento encubierto de profesores opositores para reemplazarlos por docentes alineados con el proyecto nacional y popular.
Mientras que, en la UBA: La tradición de los concursos docentes y la existencia de cátedras paralelas operaron como un contrapeso relativo. Para una misma materia (por ejemplo, Opinión Pública o Planificación de la Comunicación), el estudiante solía -y suele- contar con opciones de cursada dictadas por profesores con enfoques ideológicos contrapuestos. Esto permitió que convivan visiones críticas al kirchnerismo junto a las fuertemente afines.
Denuncias de adoctrinamiento comunes
A pesar de estas diferencias estructurales, la UBA no estuvo exenta de prácticas de bajada de línea que generaron fuertes polémicas públicas:
Exámenes militantes: Se registraron denuncias por preguntas en exámenes del Ciclo Básico Común (CBC) o de la carrera que daban por sentados sesgos ideológicos, como calificar de forma taxativa el impacto negativo de gestiones no peronistas.
Uso del espacio público: Los pasillos de la sede de la calle Santiago del Estero (Constitución) se caracterizaron (también en la actualidad) por una saturación de propaganda partidaria, gigantografías de líderes gubernamentales y tomas de facultades por reclamos político-partidarios ajenos a lo estrictamente académico.
Sátiras y bajada de línea institucional: En periodos electorales, se denunció la realización de "clases públicas" o simulacros institucionales destinados a infundir temor sobre políticas de partidos opositores, vulnerando el principio de neutralidad de la universidad pública.
En resumen, el fenómeno del adoctrinamiento y el giro hacia la militancia afectó a ambas instituciones, pero mientras en la UNLP se ejecutó de manera vertical, institucional y unánime, en la UBA encontró una resistencia interna natural debido a su histórica diversidad política y su diseño de cátedras plurales.
En la actualidad, el periodismo se encuentra en una encrucijada histórica donde la pérdida de la objetividad tradicional, el impacto de las redes sociales y la polarización política han transformado por completo su rol social. A continuación, se detallan las principales conclusiones sobre el estado y la función del periodismo en el ecosistema contemporáneo:
- Los medios tradicionales ya no son los únicos intermediarios entre los hechos y los ciudadanos.
- Cualquier persona con un teléfono inteligente puede producir y difundir contenidos en tiempo real.
- Esto ha forzado a los periodistas a competir con creadores de contenido, influencers y algoritmos por la atención del público.
- Tras años de intensa polarización (la denominada "la grieta" en Argentina y fenómenos similares a nivel global), el modelo de periodismo militante o de trinchera muestra signos de saturación.
- El sesgo de confirmación sigue siendo un motor comercial, pero aliena a las audiencias que buscan datos rigurosos y análisis no partidarios.
- El debate ideológico más radicalizado se ha trasladado de los grandes medios tradicionales a plataformas de streaming y redes sociales.
Programa de Estudios
Los programas de estudio de las universidades contemplan las nuevas tecnologías, la IA o el streamers, pero la velocidad y la forma de integración varían drásticamente según el tipo de institución (pública o privada) y el formato del programa (carreras de grado tradicionales vs. cursos de posgrado o diplomaturas).
Mientras que las grandes universidades públicas actualizan sus planes de estudio troncales de forma más lenta debido a procesos burocráticos, las instituciones privadas y los institutos terciarios han respondido con mayor agilidad a la demanda del mercado del streaming y la Inteligencia Artificial (IA).
En los programas de grado tradicionales como la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la UBA o Periodismo en la UNLP, la incorporación de la IA y las nuevas plataformas digitales se da principalmente de manera periférica y teórica, más que en reformas estructurales de los planes de estudio. Los programas abordan estos temas desde las materias optativas o seminarios enfocados en la Economía Política de los Medios, Algoritmos y Sociedad, o las Teorías de la Comunicación Digital. Se debate sobre el sesgo de datos, la pérdida de empleo, los monopolios tecnológicos y la ética de la IA, antes que enseñar a usar los prompts en el aula.
Dado que cambiar un plan de estudios oficial puede tardar años, la actualización tecnológica depende de la voluntad de cada cátedra. Por ejemplo, los talleres de periodismo digital o de radio ya incluyen la producción de formatos de podcast, la alfabetización en datos y debates sobre cómo el fenómeno del streamer modificó la agenda de medios.
Por su parte, algunas facultades de la UBA han comenzado a incorporar herramientas conversacionales y asistentes de IA en materias piloto para capacitar a los docentes y acompañar el aprendizaje de los alumnos.
Entretanto, las universidades privadas han tomado la delantera al reconfigurar sus currículas de grado y posgrado con un enfoque puramente práctico y corporativo, donde ofrecen programas universitarios específicos como Periodismo, IA y Nuevos Formatos, orientados a la automatización de tareas y la detección de Noticias Falsas con IA y capacitan directamente a los estudiantes en herramientas digitales aplicadas.
Las carreras enfocadas en la convergencia digital enseñan formalmente la gestión de comunidades digitales (Community Management), la monetización de contenidos y la producción técnica para plataformas como Twitch o YouTube, tratando al streamer o creador de contenidos como un nuevo perfil profesional válido. En conclusión, la academia contempla el avance de la tecnología, pero el estudiante de periodismo actual debe complementar la profunda base teórica y ética de la universidad pública con talleres técnicos, diplomaturas de posgrado o institutos terciarios para dominar las herramientas de IA y las dinámicas del streaming en el día a día profesional.
Institutos Terciarios
Los institutos de formación técnica y periodística son los que se adaptan más rápido debido a su estructura de carreras más cortas (generalmente de 3 años) y orientadas 100% a la práctica en el mercado laboral actual. Si bien algunas cátedras están sumergidas en el éter de la tea que marcó el camino kirchnerista, los institutos cuentan con laboratorios de medios digitales propios, emisoras de radio online y canales de televisión por streaming para que los alumnos experimenten de forma nativa la producción en vivo. Sus programas contemplan el entrenamiento de la voz para streaming, la edición rápida de vídeos para redes sociales (TikTok/Reels), y el uso de inteligencias artificiales generativas para la optimización de flujos de trabajo en las redacciones modernas.
A todo esto, existen diplomaturas en la UTN y en diversas las provincias, capacitaciones gratuitas orientadas puramente a la producción, verificación de contenidos y narrativa digital para medios locales.
La desinformación como principal amenaza democrática
El fenómeno de las Noticias Falsas (Fake News) y la velocidad de su propagación o manipulación, supera con creces a la capacidad de verificación. La función principal ya no es "dar la primicia", sino actuar como un verificador y garante de la veracidad de la información. El desafío de la Inteligencia Artificial y la proliferación de contenidos generados por IA, exige un periodismo técnico avanzado capaz de auditar la autenticidad de las fuentes audiovisuales y documentales. Ya no es posible distinguir con certeza si se trata de una impostura de la Inteligencia Artificial o algo que en realidad sucedió. En la era digital predomina la imagen sobre el discernimiento. A las generaciones digitales se les facilita más el golpe de vista, el horizonte amplio y menos la indagación a profundidad de la mirada que involucra la filosofía, la historia, el arte o la religión.
La crisis del modelo de negocio
El colapso de la publicidad en medios impresos y televisivos tradicionales en favor de las grandes plataformas tecnológicas ha desfinanciado a las redacciones. Los medios actuales sobreviven mediante suscripciones de nicho, financiamiento colectivo o, en casos controvertidos, mediante pauta oficial estatal que puede condicionar la línea editorial. La falta de recursos económicos reduce el tiempo y el presupuesto destinados al periodismo de investigación profunda, promoviendo en su lugar el periodismo de rápida rotación.
A todo esto, existe un fenómeno creciente de "evasión por las noticias", donde el público se desconecta de los medios tradicionales debido a la toxicidad del debate, donde lo trivial supera lo importante y la sobreinformación es negativa. En la red se puede notar la uniformidad de las opiniones, aún, cuando opinen lo contrario porque el molde del que están concebidos es uno. El periodismo actual más valorado es aquel que abandona la lógica del conflicto permanente y se enfoca en el periodismo de soluciones, explicando problemas complejos de forma accesible, plural y utilitaria.
El rol del periodismo actual ya no es el de registrar pasivamente la realidad, sino el de ordenar el caos informativo. Su supervivencia y legitimidad dependen estrictamente de recuperar la confianza pública a través del rigor metodológico, la transparencia de sus fuentes y la independencia frente al poder político, empresarial y corporativo.
Tarea para los Legisladores: La revolución digital
Las pantallas cambiaron y con ellas también cambió la manera de consumir información y entretenimiento. Hoy, los jóvenes prefieren pasar más tiempo viendo las transmisiones en Twitch, YouTube o TikTok que ver la televisión tradicional. Los streamers se han convertido en nuevos referentes digitales y ya compiten directamente con los canales de TV, incluso en contenidos informativos.
El acceso inmediato y la globalización del contenido también permiten que medios y periodistas independientes ganen relevancia en un espacio antes dominado por grandes corporaciones. Hoy, un reportero puede cubrir una protesta en las calles, transmitir un debate político o realizar una entrevista exclusiva con solo un teléfono móvil.
Otra de las grandes transformaciones del streaming en el periodismo es la interacción en tiempo real con la audiencia. Las plataformas digitales permiten que los espectadores envíen preguntas, comentarios y sugerencias durante una transmisión en vivo, lo que convierte al periodismo en un proceso más colaborativo y dinámico.
Sin embargo, esta apertura también conlleva riesgos. En un contexto donde las noticias falsas y la desinformación proliferan en las redes sociales, es crucial que los periodistas mantengan un alto nivel de verificación y responsabilidad en la difusión de contenidos.
A esto se suma la necesidad de actualizar las normativas legales que regulan los medios de comunicación en la era del streaming, donde el principal reto es encontrar un equilibrio entre la libertad de expresión, la protección de la privacidad y la dignidad de los ciudadanos.
El impacto del streaming en el periodismo es innegable. Ha cambiado la forma en que las noticias son producidas, distribuidas y consumidas, ofreciendo nuevas oportunidades para el acceso a la información y la participación ciudadana. Sin embargo, con esta revolución también vienen responsabilidades. La inmediatez no debe comprometer la precisión, la ética y la calidad del contenido periodístico. Las marcas y anunciantes también están apostando por este nuevo ecosistema digital porque permite medir reacciones en tiempo real, segmentar audiencias y generar campañas más personalizadas.
Pero el crecimiento acelerado del contenido digital también plantea desafíos relacionados con la verificación de información y la calidad del contenido.
Historia: La prensa frente a gobiernos no peronistas
Una constante en la historia argentina ha sido la compleja relación entre los gobiernos no peronistas y los sectores de prensa alineados con el justicialismo o la oposición combativa. Diversos análisis políticos y académicos han señalado cómo estos medios y corporaciones operaron como actores desestabilizadores, capitalizando el descontento social para socavar gestiones democráticas.
- Arturo Illia (1963-1966): Fue víctima de una campaña mediática feroz que lo tildaba de "lento", “tortuga” o "inoperante". Revistas de gran tirada -Primera Plana, Confirmado yTía Vicenta- lo ridiculizaron constantemente en sus tapas, allanando el camino civil para el golpe de estado militar de 1966.
- Raúl Alfonsín (1983-1989): Enfrentó fuertes embates de sectores corporativos y gremiales (14 paros generales de la CGT) que resistían su política de derechos humanos y el juicio a las juntas.
- Revista Humor: Creada por Andrés Cascioli, fue el mayor referente de la crítica gráfica y satírica. A través de caricaturas, expuso las dificultades económicas y políticas de la administración radical.
- Diario Clarín: Su relación con Alfonsín se tensó a partir de 1987 debido al veto presidencial a la adquisición de Radio Mitre y a sus intentos de expandirse en televisión. Esto resultó en un intenso desgaste y duras portadas contra el gobierno.
- Imitaciones: El estilo de oratoria, los gestos y los discursos de Alfonsín fueron recurrentemente ridiculizados en programas cómicos y de imitadores de la época, logrando gran masividad en la televisión abierta.
Según los análisis sociológicos sobre los lectores de aquel entonces, el público radical tendía a consumir medios como Clarín o Humor, mientras que los sectores peronistas o conservadores, más críticos de la gestión alfonsinista, optaban por publicaciones opositoras como Crónica, La Voz o La Nación. Esta proliferación del humor gráfico político fue posible gracias a la recuperación de la democracia, que permitió cuestionar abiertamente al poder institucional. En la última etapa de su gobierno, con la hiperinflación desatada, la presión mediática contribuyó a la desmoralización popular y forzó su salida anticipada.
- *Fernando De la Rúa (1999-2001): En un contexto de crisis económica heredada, el constante escarnio público y la caricaturización de su figura debilitaron su autoridad presidencial, culminando en la crisis institucional, represión y renuncia de diciembre de 2001.
- El programa de televisión Videomatch, conducido por Marcelo Tinelli, fue el principal medio que ridiculizó la gestión de Fernando de la Rúa. Mediante imitaciones, gags y el famoso personaje que deambulaba desorientado por un estudio, popularizó la imagen del presidente como una figura ausente e ineficaz.
- En paralelo, otros programas cómicos como TVR (Televisión Registrada) recopilaban y exponían los constantes furcios y contradicciones de sus funcionarios.
- Publicaciones como Página/12 (con las tiras de Rudy y Paz) y la revista Humor Registrado retrataban su debilidad política, la pérdida de autoridad frente a los ministros de economía (como Domingo Cavallo) y la inacción gubernamental.
- Las coberturas en vivo de su renuncia el 20 de diciembre, huyendo de la Casa Rosada en helicóptero, sellaron un clima de época donde la sátira superó a la realidad, marcando la caída institucional de "el radical que siempre estaba a la derecha".
- Mauricio Macri (2015-2019): Durante el macrismo, los sectores de oposición y medios afines al kirchnerismo criticaron duramente las políticas de endeudamiento, tarifas y recortes científicos. El desgaste se vio reflejado en editoriales televisivos y gráficos que calificaban al gobierno como una "restauración conservadora", acelerando el rechazo público hacia su reelección.
Los medios y espacios más destacados que ridiculizaron o satirizaron su administración fueron:
- Página 12: Este diario de línea editorial opositora publicó artículos y columnas de opinión que frecuentemente ironizaba sobre las medidas económicas, los escándalos de su herencia patrimonial (como los Panama Papers) y sus frases célebres. Además, fue conocido por burlarse de los #MacriTips.
- El Destape: El portal fundado por Roberto Navarro se centró en críticas directas a la gestión mediante informes sobre supuestos casos de corrupción y un espacio dedicado a la recopilación de memes y burlas digitales hacia el exmandatario.
- Revista Barcelona: Famosa por su línea de sátira extrema y humor negro, dedicó decenas de portadas a ridiculizar la figura presidencial, el "ajuste" económico y las conferencias de prensa de “Cambiemos”.
- Redes Sociales: El humor ciudadano tuvo un rol sin precedentes. Las constantes comparaciones, los errores discursivos y las recomendaciones de libros del expresidente fueron el blanco de burlas masivas y la creación de memes en plataformas como Twitter (hoy X).
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