El folklore escolar y oficial nos presenta la fecha del 25 de Mayo como el inicio de un movimiento de criollos americanos en procura de emanciparnos de la tutela de los españoles.
Por eso, a poco que ahondamos en el conocimiento en detalle de la cuestión, alguno puede sorprenderse por ejemplo en el hecho de que en la Primera Junta de Gobierno patrio figuren dos fuertes comerciantes, ambos nacidos y criados en España: Juan Larrea y Domingo Matheu.Interesa detenernos en la trayectoria de uno de estos personajes.
En apariencia un hombre de segunda línea, de “perfil bajo” diríamos hoy, pero no menos importante en el proceso desatado en aquellas históricas jornadas: nos referimos a JUAN LARREA.
Nacido en Mataró, cerca de Barcelona, en junio de 1782, aproximadamente en 1803, arribó a Buenos Aires.
Se dedicó, con buena fortuna al comercio, llegando a adquirir una sólida posición económica y social en la ciudad porteña.
Al producirse el movimiento de Mayo de 1810, este comerciante, próspero, joven y exitoso, adhirió de inmediato siendo nombrado vocal de la Primera Junta de gobierno que presidía Cornelio Saavedra.
Tenía, por entonces 27 años.
Dentro de la Junta, se inclinó Larrea por la fracción más revolucionaria, encarnada por su fogoso secretario, el abogado Mariano Moreno, en oposición a la línea más moderada y conservadora, que representaba el Presidente Cornelio Saavedra.
Fallecido Moreno en su viaje a Londres -sospechado de envenenamiento- y triunfante el grupo saavedrista después del motín reaccionario del 5 y 6 de abril de 1811, el sector morenista fue separado de sus cargos y perseguido: Larrea resultó encarcelado, y luego desterrado a San Juan.
Retornó tiempo más tarde, cuando el movimiento militar encabezado por Alvear y San Martín encauzó nuevamente el sentido progresista de la Revolución.
Incorporado a la “Logia Lautaro”, formó parte Juan Larrea de la célebre “Asamblea del Año 13”. Y le tocó presidirla en la sesión en que se abolieron los títulos de nobleza, y se decretó la prohibición de torturas.
Este nativo español, de pura cepa, puso también su firma al acta que declaraba Himno Nacional al compuesto por Vicente López y Planes.
Y la música de Blas Parera, también español.
En la oportunidad Juan Larrea, y sus hermanos Ramón y Bernabé, presentan una nota, donde se declaran “españoles por origen pero ciudadanos de todo el mundo por nuestros sentimientos”: “la casualidad -afirman- nos dio por cuna la Península, pero la naturaleza no nos señala más patria que aquella donde sean respetados los derechos del hombre”.
Tomás y Bernabé Larrea formarán parte de los ejércitos Libertadores; Tomás peleará, junto a San Martín, en la Batalla de San Lorenzo.
Como se ve, la Revolución de Mayo no fue de criollos contra españoles: hubo peninsulares de ideas democráticas y liberales en el bando patriota y criollos en la parte monárquico absolutista.
Nacido en Mataró, cerca de Barcelona, en junio de 1782, aproximadamente en 1803, arribó a Buenos Aires.
Se dedicó, con buena fortuna al comercio, llegando a adquirir una sólida posición económica y social en la ciudad porteña.
Al producirse el movimiento de Mayo de 1810, este comerciante, próspero, joven y exitoso, adhirió de inmediato siendo nombrado vocal de la Primera Junta de gobierno que presidía Cornelio Saavedra.
Tenía, por entonces 27 años.
Dentro de la Junta, se inclinó Larrea por la fracción más revolucionaria, encarnada por su fogoso secretario, el abogado Mariano Moreno, en oposición a la línea más moderada y conservadora, que representaba el Presidente Cornelio Saavedra.
Fallecido Moreno en su viaje a Londres -sospechado de envenenamiento- y triunfante el grupo saavedrista después del motín reaccionario del 5 y 6 de abril de 1811, el sector morenista fue separado de sus cargos y perseguido: Larrea resultó encarcelado, y luego desterrado a San Juan.
Retornó tiempo más tarde, cuando el movimiento militar encabezado por Alvear y San Martín encauzó nuevamente el sentido progresista de la Revolución.
Incorporado a la “Logia Lautaro”, formó parte Juan Larrea de la célebre “Asamblea del Año 13”. Y le tocó presidirla en la sesión en que se abolieron los títulos de nobleza, y se decretó la prohibición de torturas.
Este nativo español, de pura cepa, puso también su firma al acta que declaraba Himno Nacional al compuesto por Vicente López y Planes.
Y la música de Blas Parera, también español.
En la oportunidad Juan Larrea, y sus hermanos Ramón y Bernabé, presentan una nota, donde se declaran “españoles por origen pero ciudadanos de todo el mundo por nuestros sentimientos”: “la casualidad -afirman- nos dio por cuna la Península, pero la naturaleza no nos señala más patria que aquella donde sean respetados los derechos del hombre”.
Tomás y Bernabé Larrea formarán parte de los ejércitos Libertadores; Tomás peleará, junto a San Martín, en la Batalla de San Lorenzo.
Como se ve, la Revolución de Mayo no fue de criollos contra españoles: hubo peninsulares de ideas democráticas y liberales en el bando patriota y criollos en la parte monárquico absolutista.
Juan Larrea, fue nombrado ministro de Hacienda en el gobierno de Gervasio Posadas.
Con su propia fortuna armó la flota naval que se puso al mando del marino irlandés Guillermo Brown.
De su propio peculio también formó dos batallones y financió buena parte de la fabricación y compra de armamentos y municiones para los ejércitos patrios.
Empobrecido por tales gastos, fue sin embargo acusado de maniobras fraudulentas en la compra de buques de la novel armada.
Nada se pudo probar, pero él tuvo que marchar al exilio.
Volvió años más tarde y el gobierno dictatorial de Juan Manuel de Rosas le había expropiado sus bienes.
En aquellos tiempos existía el sentido del honor y la vergüenza: pobre y olvidado, sin recursos para honrar el pago de sus deudas, puso fin a su vida degollándose con una navaja de afeitar.
Era en junio de 1847 y desaparecía el último sobreviviente de aquella Primera Junta de Mayo.
Honramos, y con razón, a los héroes de las grandes batallas: San Martín y Belgrano en los ejércitos, Guillermo Brown en sus hazañas navales.
Pero muchas veces se olvida que tropa terrestre o armada marina, además de combatientes, se forman con armamento, transporte, vestuarios, provisiones: lo que se llama “logística”.
Detrás de ella están y estuvieron, a veces en un segundo plano, casi ignorado, hombres y mujeres que, a costa de su propio esfuerzo, sacrificando generosamente patrimonio personal y, como en este caso, su propia vida, proveyeron estos necesarios recursos, sin los cuales no hubiera sido posible la gesta libertadora.
BERNARDO I.SALDUNA
Asociación "Justo J. de Urquiza"
Concordia (E.R.)
Con su propia fortuna armó la flota naval que se puso al mando del marino irlandés Guillermo Brown.
De su propio peculio también formó dos batallones y financió buena parte de la fabricación y compra de armamentos y municiones para los ejércitos patrios.
Empobrecido por tales gastos, fue sin embargo acusado de maniobras fraudulentas en la compra de buques de la novel armada.
Nada se pudo probar, pero él tuvo que marchar al exilio.
Volvió años más tarde y el gobierno dictatorial de Juan Manuel de Rosas le había expropiado sus bienes.
En aquellos tiempos existía el sentido del honor y la vergüenza: pobre y olvidado, sin recursos para honrar el pago de sus deudas, puso fin a su vida degollándose con una navaja de afeitar.
Era en junio de 1847 y desaparecía el último sobreviviente de aquella Primera Junta de Mayo.
Honramos, y con razón, a los héroes de las grandes batallas: San Martín y Belgrano en los ejércitos, Guillermo Brown en sus hazañas navales.
Pero muchas veces se olvida que tropa terrestre o armada marina, además de combatientes, se forman con armamento, transporte, vestuarios, provisiones: lo que se llama “logística”.
Detrás de ella están y estuvieron, a veces en un segundo plano, casi ignorado, hombres y mujeres que, a costa de su propio esfuerzo, sacrificando generosamente patrimonio personal y, como en este caso, su propia vida, proveyeron estos necesarios recursos, sin los cuales no hubiera sido posible la gesta libertadora.
BERNARDO I.SALDUNA
Asociación "Justo J. de Urquiza"
Concordia (E.R.)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario