El rigor científico de la disciplina histórica
Por Ernesto Martinchuk
Durante siglos se repitió una afirmación que parece haberse convertido en una verdad aceptada: Manuel Belgrano habría sido miembro de la masonería. Pero ¿existe realmente alguna prueba que lo demuestre?
Un reciente trabajo presentado por el Prof. PhD Rubén Alberto Gavaldá y Castro, Académico Presidente de la Academia Belgraniana de la República Argentina, aborda una de las controversias más persistentes de la historiografía argentina mediante el análisis de documentos, testimonios, estudios académicos y fuentes nacionales e internacionales. Lejos de las leyendas y de las interpretaciones construidas sobre tradiciones repetidas durante generaciones, la investigación examina críticamente las evidencias disponibles para responder una pregunta sencilla pero fundamental: ¿qué sabemos realmente sobre la relación entre Belgrano y la masonería?
A partir del estudio de los principales autores que abordaron la cuestión -entre ellos Enrique de Gandía, Guillermo Furlong, Bartolomé Mitre, Ricardo Levene, Ernesto Palacio y otros investigadores contemporáneos- el documento realizado por el Prof. Gavaldá y Castro, es una exposición rigurosa de los hechos comprobados, las hipótesis existentes y los vacíos documentales que aún persisten.
El ensayo incluye el debate y la falta de evidencia documental: La afirmación de la Gran Logia Argentina de que Manuel Belgrano fue masón carece de documentación concluyente y se considera una estrategia de relaciones públicas para mejorar su reputación. La historiografía seria exige pruebas verificables; sin documentos, la condición de masón de Belgrano permanece únicamente como una hipótesis no demostrada.
Distinción entre Sociedades Políticas y Masonería
Historiadores como Enrique de Gandía y el padre Guillermo Furlong -ambos fueron miembros de la ABRA- sostienen que durante la independencia funcionaron sociedades secretas de carácter estrictamente político. Estas agrupaciones adoptaron rituales y códigos inspirados en la masonería, pero no implicaban una filiación institucional con ella. Autores masones e historiadores parciales (como Lappas o Corbiere) basaron sus escritos en comentarios sesgados. Se llegó al absurdo de argumentar que el uso de la palabra "amigo" entre San Martín y Belgrano era un código masónico secreto, cuando el término real de la logia es "hermano", escribe el Prof. Gavaldá y Castro.
La condena de la Iglesia
La Iglesia Católica aplica la excomunión inmediata (ipso facto) a los masones, lo que significa la negación de la salvación del alma. Esto resulta contradictorio para la figura de Manuel Belgrano, catalogado por Furlong tras medio siglo de investigación como un "caballero cristiano y piadoso".
Incumplimiento de requisitos
Para ingresar a la masonería se requería mayoría de edad (25 años en el Derecho Indiano), padrinazgo y votación. Los relatos que ubican a Belgrano en la logia de Cádiz a los 20 años demuestran que era menor de edad y carecía de capacidad jurídica para hacerlo.
Por otra parte, los defensores de su filiación -menciona el Prof. Gavaldá y Castro en su ensayo- excusan la falta de documentos en la tradición oral o la quema de archivos, pero el propio Belgrano jamás usó simbología, firmas con los tres puntos característicos, ni terminología masónica (como "Gran Arquitecto del Universo") en su autobiografía o correspondencia. Tras abandonar el secretismo estricto, la masonería actual busca aceptación y captación de miembros en el siglo XXI. Para lograrlo, usufructúa el prestigio inmaculado de próceres indiscutidos de la historia argentina, utilizándolos como un imán para sumar influencia social, política y comercial.
Más que una discusión sobre una institución determinada, este trabajo constituye una reflexión sobre el método histórico, la importancia de las fuentes y la necesidad de distinguir entre la evidencia y el mito. Porque la verdadera grandeza de Manuel Belgrano, afirma el Académico Presidente, Prof. Gavaldá y Castro, no depende de pertenencias atribuidas, sino de una vida dedicada al servicio de la Patria.
La inclusión de Manuel Belgrano como miembro de la masonería por parte de la Gran Logia Argentina carece de documentación fehaciente, constituyendo una hipótesis no demostrada basada en una estrategia de relaciones públicas. Estudios históricos, como los de Enrique de Gandía, subrayan la necesidad de evidencia documental y advierten sobre la confusión entre sociedades políticas reservadas y la masonería formal, mientras testimonios como el del general Iriarte indican que Belgrano no era partidario de esta organización.
Conclusión
El debate sobre la condición masónica de Manuel Belgrano se sostiene más en una estrategia de relaciones públicas y en la tradición oral de la propia logia que en el rigor científico de la disciplina histórica. Ante la falta de pruebas documentales concluyentes -como registros de ingreso o firmas simbólicas- y dada la profunda fe católica de Belgrano que colisionaba con las excomuniones de la Iglesia, los historiadores rigurosos consideran su filiación como una hipótesis no demostrada. De este modo, la historiografía moderna invita a no confundir las sociedades secretas con fines estrictamente políticos y revolucionarios de la época independentista con la estructura formal de la francmasonería.
Manuel Belgrano y la cuestión de su presunta pertenencia a la masonería.
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