sábado, 12 de septiembre de 2026

Los peronistas se olvidaron del futuro

 

         Por Ernesto Martinchuk         


 Hagamos de la república una escuela” Domingo Faustino Sarmiento


Los resultados de las Pruebas PISA 2025 volvieron a encender las alarmas sobre el nivel de los aprendizajes en la Argentina. El país obtuvo 367 puntos en Matemática, 382 en Lectura y 393 en Ciencias, con caídas en las tres áreas respecto de la edición anterior, realizada en 2022. Y cosechó el peor resultado de los últimos 20 años.

En la clasificación general de Ciencias, que fue el área principal de esta edición, la Argentina quedó 72° entre 91 países y economías evaluados. En Lectura ocupó el puesto 62 y en Matemática, el 75. El resultado en esta última disciplina fue particularmente preocupante: los 367 puntos obtenidos constituyen el registro más bajo del país desde que participa de PISA.

El sistema educativo argentino ha perdido fuerza, capacidad de reacción y energía para volver a construir un modelo de equilibrios. El problema de la educación se juega en cada aula, en cada escuela, con maestros y directores trabajando y autoridades que los apoyan, los asisten, que trabajan sobre los problemas, cuando existen y la escuela lo pide. Estamos frente a un sistema que gasta más, pero que no logra traducir el aumento de recursos en resultados, y además, que sus actores no tienen una idea clara de ¿dónde están y para dónde deben ir?

Los niños

Lo que se hace por la infancia no influye únicamente en los días de cada niñez: incide en la existencia, toda, de quien en la primera edad recibe los beneficios y, por extensión, afianza los mejores valores de la sociedad. Sólo de niños sanos de cuerpo y de espíritu pueden surgir los adultos cuya integración humana alcanza a servir de prototipo, porque si bien es cierto que la infancia desamparada, la que no cuenta con vivienda higiénica, alimentación adecuada y educación, en la tranquilidad de un ambiente en que se forman tantas facetas del carácter, brinda a la colectividad, hombres que son ejemplo de su propio esfuerzo. Su triunfo individual representa la seguridad que todo orden basado en la justicia social debe procurar para la propia seguridad de su victoria, rezan los postulados del justicialismo.

Los niños son quienes reclaman, con su sola presencia, los mayores cuidados porque de ellos depende la armoniosa prolongación de todo un pueblo. En todos los tiempos ha podido apreciarse el grado de adelanto de los pueblos, por los elementos que han hecho uso para satisfacer sus necesidades esenciales de la vida doméstica. El niño es la primera víctima entre cuantas sufren los rigores de una desviación o una ignominia.

La educación ayuda a construir la identidad, a motivar el propósito y a potenciar los recursos cognitivos, emocionales y sociales de los chicos, más allá de los contenidos. Es la educación la que genera mejores condiciones de justicia, porque educar evita la necesidad de castigar. Hoy esa falta de educación nos permite ver que los delitos son cometidos por menores cada vez más chicos, muchas veces inducidos por mayores.

El kirchnerismo atribuyó al "neoliberalismo" las más negras intenciones respecto de la escuela pública, mientras la palabra "inclusión" saturaba todos los discursos, instaló el plan Fines (Progresar) que resultó una estafa pedagógica, y muchos, en lugar de estudiar, aprendían sólo a ser militantes de la causa.

Habiendo tenido una bonanza económica sin precedentes, -principalmente entre 2003 y 2007- no mejoraron la Educación como tampoco la calidad de vida de los argentinos. En muchas provincias se vive como en la década del 50. Sin agua, sin luz, sin gas, sin vivienda digna, sin seguridad, sin educación, pero con senadores, diputados, intendentes, sindicalistas y militantes millonarios.

¿En 40 años de gobierno, cuál es el proyecto de país que generaron los peronistas? Nunca se enfocaron en un proyecto de desarrollo a mediano y largo plazo. Eso sí siempre destruyeron, y degradaron la calidad de vida de los argentinos. A los docentes los convirtieron en trabajadores de la educación. Lo mismo ocurrió con la salud, la justicia y el periodismo.

Decíamos ayer que, las generaciones pasadas alimentan a las generaciones presentes y nuestras calamidades son la ramificación de las calamidades antiguas, que no pudieron o no quisieron ser detenidas o acabadas en su origen.

Hoy sólo basta recorrer las calles, viajar en un transporte público, o simplemente observar el comportamiento de la gente, para advertir el deterioro general. Todos sabemos que no es la letra, los conceptos o el sentido común, lo que rige en nuestro país, sino los eternos instintos fundamentales de nuestra animalidad, falta de educación y respeto por los demás, lo público y también por nosotros mismos.

Todos los peronistas -y sus distintas versiones en lo político, sindical, económico, social y educativo- son partícipes necesarios de esta triste realidad. La máscara, no es sólo aquello que se luce para ocultar, sino también para revelar el fracaso de esa gestión. Los que creyeron en el canto de sirena que decidió quemar las naves para seguir manteniendo vivo el relato, chocan hoy con la triste realidad.

Nuestra sociedad

Nuestros dirigentes son los únicos responsables de lo que nos pasa y de lo que le pasa a nuestro país. Nuestra sociedad, y los políticos surgen de ella, tienen carencia educativa, y tal vez allí esté la verdadera razón de la realidad que debemos soportar.

Inútil resultaría el más grande de los milagros ante tanta falta de sentido común. Nuestras escuelas, colegios y universidades, nuestra educación, en síntesis, siguen destruidas desde hace más de cuarenta años. Se ha empoderado a los alumnos y a los padres, quitándole a los docentes la autoridad.

Mientras tanto, somos rehenes de nuestros propios miedos, de una justicia lenta y de la inmoralidad. Los corruptos se llevan nuestras esperanzas y nuestras ilusiones a sus bolsillos, repletos de codicias y miserias humanas. Debemos tener capacidad de asombro para poder luchar contra la inacción de quienes pudiendo castigar, no castigan, pudiendo juzgar, no juzgan, pudiendo legislar, no legislan.

Los profetas del fracaso. Hombres y mujeres de gesto adusto, que después de haberlo hecho todo mal, quieren ahora enseñarnos cómo debe hacerse bien. ¿Qué buscan?, ¿Qué se proponen?, nada que tenga que ver con el deseo de colaborar con un gesto patriótico de verdad.

Estos son los responsables de la inestabilidad político-económica que tanto temen en el exterior. Qué bueno sería que reflexionaran y decidieran aceptar lo que la historia y los años ya les anunciaron hace tiempo: “Aquí y ahora ya no tienen nada que hacer…”.

Pero siguen y aparecen en televisión, como viejos profesores que ignoran que son otros tiempos, otras palabras y otras urgencias. Se trata de políticos que nunca han terminado nada, soberbios que se creen que son los únicos salvadores de la patria.

Escuchamos discursos prometedores que nos llueven como palabrería hueca, intentando convencernos de algo que no están convencidos ni quienes los pronuncian. No somos víctimas de ningún capitalismo, sino de nuestra propia ineficacia para resolver los problemas serios que tiene el país.

Porque nuestros fiscales, tan sedientos de justicia, no buscan el mentado “enriquecimiento ilícito”, en todas las dudas, en todas las evasiones morales. El brazo de la ley, también debe borrar de la lista de los sueldos de la administración pública a estos sujetos detestables, ladrones de un Estado empobrecido, porque nuestros dirigentes políticos no lo harán jamás.

Jubilaciones de privilegio; “ñoquis” de lujo con patente de gente importante, que se llevan –por mes- más de quince sueldos mínimos cada uno. También debería ser un orgullo personal haber sido elegido Senador, Diputado o Juez. Sólo falta ver las fortunas “declaradas” por esos funcionarios.

Es muy probable que, si nuestras escuelas, colegios y universidades no llevasen décadas de destrucción, hoy serían otros los hombres y muy diferentes los discursos.

La Universidad Nacional

Por otra parte, describir las características y las circunstancias que rodearon la implementación de los planes de estudio en las distintas Universidades subraya la intención de observar cómo repercutió el kirchnerismo en el campo del saber.

El estudio de los procesos que facilitaron la elaboración de los planes de estudio lleva a situar la atención en momentos de fuerte impregnación política y de búsqueda en el orden teórico-conceptual. Durante el kirchnerismo se vivió la exaltación de diversos proyectos sociales que siguen vigentes, y se agitaron ideas para rehacer todo a la luz de estallidos izquierdistas que se daban en distintos países latinoamericanos.

En esta coyuntura lo relativo al proceso de determinación curricular remite al contexto social, donde diversos sujetos ponen en práctica mecanismos de lucha, negociación e imposición con el fin de determinar el programa, de acuerdo a sus propios intereses.

La tradicional política universitaria cambió de forma y sentido, donde era posible combinar lo académico con la militancia y el compromiso con un distanciamiento de la mirada crítica. De esta forma se eliminó lo mejor del pensamiento crítico y lo lanzó a una actividad subordinada a lo político, al punto que las universidades, descalificadas desde la perspectiva académica, se convirtieron en centros de reclutamiento.

Un poco de memoria

Nos remontamos a la asunción de Cámpora-Solano Lima en 1973, en ese entonces, el Ministro de Educación de la Nación, Jorge Taiana, produjo distintas transformaciones en las universidades con el objetivo de adecuarlas al proyecto de reconstrucción nacional y dispuso que grupos estudiantiles desarrollaran actividades sociales y cooperativas hacia la comunidad. Bajo el lema “Universidad al servicio del Pueblo” había que encaminar las acciones para su concreción.

Mientras tanto, y como sucedió en todas las universidades nacionales, dejaba cesantes a todos los docentes que no estaban identificados con la doctrina peronista. Predominaban los actos políticos sobre las ideas y sobre las prácticas de tipo académico. La práctica política condiciona la manera de pensar, leer los textos y de actuar.

La acción del intelectual significaba la militancia volcada a lo popular y la Revolución. Había una fuerte politización y las organizaciones de izquierda con sus respectivos brazos armados como Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

“Un país que destruye la Escuela Pública no lo hace nunca por dinero, porque falten recursos o su costo sea excesivo. Un país que desmonta la Educación, las Artes o las Culturas, está gobernado por aquellos que sólo tienen algo que perder con la difusión del saber”, dijo Italo Calviño

El modelo “Universidad al servicio del Pueblo” no prosperó cuando Perón notó el avance de la izquierda y solicitó la renuncia de Cámpora. Tras las elecciones de 1973, reemplazó a Taiana por Ivanissevich provocando un giro en la política universitaria.

Tras el fallecimiento de Perón, asume María Estela de Perón. Durante su gestión la situación política y económica del país empeoró y comenzó a funcionar la Triple A con López Rega. Las crisis de autoridad, las luchas facciosas, la crisis económica y la muerte presente en la vida cotidiana, fueron creando las condiciones para un golpe de Estado cívico-militar que se concretó el 24 de marzo de 1976.

Una vez en el poder los militares impusieron un nuevo modelo de país y cargando una Dictadura, con toda la fuerza semántica que le corresponde, articularon políticas neoliberales frenando el avance del movimiento obrero, atentando contra toda forma de organización y participación social.

En cuanto a la educación señalaban: “lograr el reordenamiento institucional académico de las Universidades y de los niveles secundario, técnico y primario prometiendo igualdad de oportunidades para estudiar y perfeccionarse en todos los niveles. No se permitirá el desorden, la demagogia, la prédica de ideologías disolventes o el dispendio de recursos humanos y materiales”. La Universidad fue concebida como uno de los lugares de infiltración ideológica.

Regreso a la Democracia

Hasta la década del 90 los padres cuestionaban a sus hijos por los malos resultados de sus estudios. Después, los padres pasaron a cuestionar a los docentes por el desempeño de sus hijos. El peronismo en general y el kirchnerismo en particular, han dado por tierra con la meritocracia y lo han realizado abiertamente desde la televisión. Adriana Puiggrós, -Viceministra de Educación del kirchnerismo- doctora en Pedagogía con una abundante producción escrita sobre temáticas educativas, consideró que "evaluar no es un elemento de la enseñanza" sino "un instrumento de control y de selección y está pensado desde una lógica empresarial" que busca "reducir cantidad de alumnos, de docentes, desde una idea meritocrática".

En síntesis, el declive de la educación comenzó en el gobierno de Perón, y luego con Carlos Menem, durante la gestión de Susana Decibe, a la que siguió Daniel Filmus. Luego continuó Alberto Sileoni designado viceministro de Educación en junio de 2003, con el ministro Daniel Filmus que implementó el plan FinEs, denominado por los especialistas como "estafa pedagógica". Luego siguieron Nicolás Trotta, y Jaime Perczyk continuador de la línea Filmus-Sileoni. Los resultados marcan que la educación ha ido en franco deterioro, a pesar de que todos ellos, muestran sus estadísticas con excelentes resultados, lo cierto es que siempre nivelaron hacia abajo y nadie nunca les ha pedido explicaciones…

Al igual que las 17 universidades inauguradas durante el gobierno de Cristina Fernández Vda de Kirchner, junto a escuelas primarias y secundarias, se convirtieron en centros de militancia y adoctrinamiento como pudo advertirse en un video protagonizado por la docente Laura Radetich, defendida, no sólo por el expresidente Alberto Fernández, sino también por sindicalistas afines al kirchnerismo que se niegan a que los docentes sean evaluados.

Este y otros ejemplos protagonizados por “docentes” en las pantallas de la Televisión Pública y en las redes sociales mostraron a “trabajadores de la educación” en la escuela pública naufragando en un mar de disparates, donde no sólo se escribía con horrores ortográficos o se resolvían mal pequeños cálculos matemáticos, sino que, además, -en la TVPública bajo la dirección de Rosario Lufrano- se pretendió enseñar el Martín Fierro con lenguaje inclusivo y se ha llegado a ver, la imagen de Manuel Belgrano “confundida” por alguna “docente” con la de José de San Martín…

La realidad nos golpea con que hoy existen chicos de 10 años que no saben leer ni escribir, incluso muchos de sus padres no finalizaron sus estudios. Alumnos de escuelas secundarias que no interpretan textos y estudiantes universitarios que no pueden resolver cálculos matemáticos simples.

Las “décadas ganadas”, -instalada por la máquina de la propaganda peronista- produjo en 20 años, padres con poca instrucción, incapaces de analizar lo que sucede, que se dejan llevar por opiniones de terceros, sin una formación de pensamiento crítico propia, que en definitiva repercute, también, en la educación de sus hijos. El niño es la primera víctima para un futuro cercano.

“El secreto de la libertad radica en educar a las personas, mientras que el secreto de la tiranía está en mantenerlos ignorantes”, aseguraba Robespierre.

Insisto: ¿No merecerían todos estos funcionarios, un Juicio Político por mal desempeño de sus funciones al dejar generaciones desamparadas en la ignorancia?

La eterna siesta

Todos los peronistas -y sus distintas versiones en lo político, sindical, económico, social y educativo- son partícipes necesarios de esta triste realidad. El hambre en los niños, con sus consecuencias en el tiempo, es cada vez mayor. La máscara, ese relato peronista, no es sólo aquello que se intenta lucir para ocultar, sino también para revelar el fracaso de esa gestión. Los que creyeron en el canto de sirena que decidió quemar las naves para seguir manteniendo vivo el relato, hoy chocan con la miseria económica y moral que vivimos día a día.

Se ha dicho que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen” o “los gobiernos que se les parecen” ¿Por qué extraña razón nuestros gobiernos serían muy distintos a los que los votan? Plutarco (45-120 d. C) sostenía que: “El verdadero destructor de las libertades del pueblo es aquel que reparte botines, donaciones y regalos”. De esta forma, los efectos de la razón, durante varias décadas fueron una semilla para servir en el futuro de una cosecha más grande, más abundante, lo más completa posible, de una decadencia total en lo educativo, en lo institucional, en lo público y en lo social, que demandará décadas -si es que en algún momento se toma conciencia- en resolverse.

El peronismo ha sido el vampiro de la República Argentina, en los últimos ochenta años, anonadando la acción de un terreno para una gran cultura que estaba en desarrollo y era motivo de observación en todo el mundo. La hipocresía, las ideas sombrías, el sacrificio de inocentes, como la unión mística –“para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”- se hizo dueña del país, con políticos que no estaban interesados en la verdad sino en el poder y cómo mantenerlo.

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