Al espectáculo de apertura concurrieron artistas, creadores teatrales y de artes visuales, personalidades del mundo de la cultura, intelectuales tanto marroquíes como extranjeros, así como embajadores, encargados de misiones diplomáticas acreditados en Rabat y representantes de diversas instituciones internacionales. 
Este emblema arquitectónico y urbano, único en su género, permitirá a Rabat situarse entre los grandes destinos culturales internacionales bajo el impulso visionario de Su Majestad el Rey y al Reino consolidar su vocación de tierra de diálogo intercultural, interacción civilizacional y afirmación de los valores e ideales universales.
Diseñado por la famosa arquitecta iraquí Zaha Hadid, una de las principales figuras del urbanismo contemporáneo, y proseguido tras su muerte por el gran arquitecto marroquí Omar Alaoui, el Teatro Real de Rabat está dotado de un diseño futurista y una infraestructura de calidad acogerá a un gran número de personas y eventos culturales y artísticos, nacionales y mundiales.
El Teatro Real de Rabat cuenta con una oferta cultural diversa que incluye un gran auditorio con capacidad para 1.800 espectadores, un teatro íntimo más pequeño con 520 butacas y un anfiteatro al aire libre con capacidad para 7.000 personas.
Este complejo, situado a escasos metros del Mausoleo de Mohammed V y de la Torre Hassan, establece un diálogo con el río Bouregreg y los teatros antiguos de estilo italiano, pero con un inconfundible sello moderno. El edificio parece que nace directamente del suelo, arqueándose hacia el cielo con sus curvas imposibles, para después fundirse de nuevo en el paisaje. Un diseño pensado para mejorar la acústica y el flujo de las personas, y para resultar realmente impactante a la vista de quien admira la obra arquitectónica en el exterior.
Este emblema arquitectónico y urbano, único en su género, permitirá a Rabat situarse entre los grandes destinos culturales internacionales bajo el impulso visionario de Su Majestad el Rey y al Reino consolidar su vocación de tierra de diálogo intercultural, interacción civilizacional y afirmación de los valores e ideales universales.
Gracias a esta programación exclusivamente protagonizada por artistas marroquíes, los invitados asistieron a una brillante aventura artística y humana donde compositores, solistas, cantantes, coristas, directores de orquesta y músicos se congregaron para celebrar la riqueza, la excelencia y la diversidad de la escena artística nacional, creativa y abierta a las diferentes expresiones musicales mundiales.
El concierto de Tchaïkovski y las arias de Bizet y de Verdi convivieron con temas andalusíes, así como con una creación marroquí contemporánea, en un diálogo sublime entre el repertorio universal y el patrimonio nacional.
Este momento histórico ha sido celebrado por una unión excepcional de la Orquesta Filarmónica de Marruecos, que se prepara para celebrar sus 30 años de actividad, y la Orquesta Sinfónica Real, que cuenta con 20 años de existencia, en un mismo escenario que incluye a 76 músicos y 40 coristas bajo la dirección de Dina Bensaid.El concierto de Tchaïkovski y las arias de Bizet y de Verdi convivieron con temas andalusíes, así como con una creación marroquí contemporánea, en un diálogo sublime entre el repertorio universal y el patrimonio nacional.
Diseñado por la famosa arquitecta iraquí Zaha Hadid, una de las principales figuras del urbanismo contemporáneo, y proseguido tras su muerte por el gran arquitecto marroquí Omar Alaoui, el Teatro Real de Rabat está dotado de un diseño futurista y una infraestructura de calidad acogerá a un gran número de personas y eventos culturales y artísticos, nacionales y mundiales.
El Teatro Real de Rabat cuenta con una oferta cultural diversa que incluye un gran auditorio con capacidad para 1.800 espectadores, un teatro íntimo más pequeño con 520 butacas y un anfiteatro al aire libre con capacidad para 7.000 personas.
Este complejo, situado a escasos metros del Mausoleo de Mohammed V y de la Torre Hassan, establece un diálogo con el río Bouregreg y los teatros antiguos de estilo italiano, pero con un inconfundible sello moderno. El edificio parece que nace directamente del suelo, arqueándose hacia el cielo con sus curvas imposibles, para después fundirse de nuevo en el paisaje. Un diseño pensado para mejorar la acústica y el flujo de las personas, y para resultar realmente impactante a la vista de quien admira la obra arquitectónica en el exterior.
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