"Uno busca lleno de esperanzas / el camino que los sueños prometieron a sus ansias...". Carlos Mariscal, viejo y querido amigo que, además ejerce con dignidad y sapiencia, el oficio de periodista, me acerca una nota del “Desafio.com”, donde nos dicen que encontraron un video desconocido hasta ahora, donde Charly García y Mariano Mores, interpretan en música y canto el tango “UNO” de Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores. Bellísimo en toda su extensión. Escucharlo con deleite me traslado al instante a mis siete años, ciudad de San Nicolás, año 1947, donde mi papá, en sociedad, tenían la concesión del bar y restaurant “ESSO”, que para ese entonces quedaba en las afueras, antes del comienzo de las quintas de durazno y mandarinas. Lindando con la Estación de Servicio ESSO. Con mi mamá embarazada de mi futura hermana Rosa María que luego me enteré, debió llamarse María Rosa, pero que mi viejo cuando fue a anotarla se equivocó, al menos era lo que decía mi mamá, pero que mi papá negaba porque argumentó que fue en honor a mi Abuela Rosalía, nacida en Gangi, Sicilia, donde en toda la zona palermitana se venera a Santa Rosalia, ocupamos el chalet atrás del bar. Cuando la tarde caía, con mi hermano Juan Carlos, nos arrimábamos al bar para hacernos cargo de la vitrola, darle cuerda, hacerla andar, intercambiar los discos de pasta de 78 rv y cambiar las púas cuando se gastaban. Invariablemente, todas las noches, un señor iba, se quedaba a cenar y en determinado momento, se acercaba a nosotros y nos pedía que pusiéramos el Tango Uno, siembre acompañando el pedido con unas monedas, que para nosotros eran un tesoro como salido del cofre del pirata. El señor, nunca supimos cómo se llamaba, escuchaba con placer el tango mientas fumaba un cigarrillo tras otro. Al año volvimos a Rosario. Juan Carlos falleció viviendo en Mar del Plata, Rosa María se fue a vivir a México a los veintitrés años, con el tiempo, trabajo y devoción, llegó a ser una artista de teatro, cine y televisión muy reconocida y querida. Yo sigo viviendo en Rosario, donde tengo una prole numerosa, muchos afectos y que siento mi lugar en el mundo. Los recuerdos, como el relatado, aparecen entremezclados con las disfunciones de cada día que nos ofrenda nuestra amada Patria.
Nota, según mi mamá, mi papá dejo en San Nicolás, plantada su semilla, un hermano al que nunca conocí y según trascendidos, nos parecemos físicamente mucho. Siento nostalgias de compartir con el hermano desconocido.
Letra: Enrique S. Discepolo
Música: Mariano Mores
Año: 1943 Es el tango más difundido de Mariano Mores a nivel internacional, ha sido interpretado y grabado por numerosas orquestas en todo el mundo.
Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansías.
Sabe que la lucha es cruel y es mucha,
pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina.
Uno va arrastrándose entre espinas,
y en su afán de dar su amor
sufre y se destroza, hasta entender
que uno se ha quedao sin corazón.
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
o un amor que lo engañó;
vacío ya de amar y de llorar
tanta traición
Si yo tuviera el corazón,
el corazón que dí;
si yo pudiera, como ayer,
querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos,
que hoy me gritan tu cariño,
los cerrara con mis besos
sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos,
los que hundiera mi vivir...
Si yo tuviera el corazón,
el mismo que perdí;
si olvidara la que ayer
lo destrozó y pudiera amarte...
Me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor....
Ricardo Bianchi
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