
La semana pasada, Pichetto cuestionó a los movimientos sociales que se movilizaron en la 9 de Julio. Además, criticó una decisión de Migraciones que permitió el regreso al país de una peruana que había sido deportada. Esos dichos y otros mensajes del senador generaron ruido en algunos sectores del oficialismo.
Tras el resultado de las elecciones del 11 de agosto, Pichetto y Elisa Carrió se convirtieron en los estandartes más combativos de la esperanza amarilla. Desde el primer día, se mostraron convencidos de las chances que tiene la fórmula que encabeza el presidente Macri de ingresar en el balotaje pese a la abultada ventaja que obtuvo el Frente de Todos en las urnas. Sin embargo, el mensaje y las formas de ambos parecen haber generado una grieta en Juntos por el Cambio.
El postulante a la vicepresidencia marcó un contraste con "algunas visiones de depresión" que continúan vigentes en la alianza de gobierno y de las cuales pidió salir rápido. "La política implica eso, la posibilidad de no resignarse, de dar la pelea, de no darse por vencido ni aun vencido, de que la pelea que se pierde es la que no se da", explicó. Y agregó: "Hay que pararse con convencimiento porque esta elección puede ser distinta; no digo que sea fácil, pero hay que mantener las ideas".
El senador descartó además las versiones que indicaban que buscaría un lugar en la Auditoría General de la Nación en caso de una derrota en octubre: "Ese comentario no me hace ningún favor, yo he tenido un ciclo largo en la política, tengo 18 años en el Senado y las cosas se terminan; no dramatizo".
"Si perdemos, no voy a dejar la política, lo voy a hacer desde afuera del cargo público, voy a seguir comprometido con el conjunto de ideas que quise mantener dentro de mi partido y no pude porque ganaron otras visiones del pensamiento mágico, del modelo de igualitarismo estúpido que nos lleva al fracaso", agregó.
Pichetto dijo además que le encantaría participar de un debate con Cristina Kirchner. "La señora tiene ideas que atrasan", dijo. E insistió: "En mi opinión, es importante fortalecer al Gobierno dando la pelea electoral, en una discusión de ideas, de proyectos de país".
Tras el resultado de las elecciones del 11 de agosto, Pichetto y Elisa Carrió se convirtieron en los estandartes más combativos de la esperanza amarilla. Desde el primer día, se mostraron convencidos de las chances que tiene la fórmula que encabeza el presidente Macri de ingresar en el balotaje pese a la abultada ventaja que obtuvo el Frente de Todos en las urnas. Sin embargo, el mensaje y las formas de ambos parecen haber generado una grieta en Juntos por el Cambio.
El postulante a la vicepresidencia marcó un contraste con "algunas visiones de depresión" que continúan vigentes en la alianza de gobierno y de las cuales pidió salir rápido. "La política implica eso, la posibilidad de no resignarse, de dar la pelea, de no darse por vencido ni aun vencido, de que la pelea que se pierde es la que no se da", explicó. Y agregó: "Hay que pararse con convencimiento porque esta elección puede ser distinta; no digo que sea fácil, pero hay que mantener las ideas".
El senador descartó además las versiones que indicaban que buscaría un lugar en la Auditoría General de la Nación en caso de una derrota en octubre: "Ese comentario no me hace ningún favor, yo he tenido un ciclo largo en la política, tengo 18 años en el Senado y las cosas se terminan; no dramatizo".
"Si perdemos, no voy a dejar la política, lo voy a hacer desde afuera del cargo público, voy a seguir comprometido con el conjunto de ideas que quise mantener dentro de mi partido y no pude porque ganaron otras visiones del pensamiento mágico, del modelo de igualitarismo estúpido que nos lleva al fracaso", agregó.
Pichetto dijo además que le encantaría participar de un debate con Cristina Kirchner. "La señora tiene ideas que atrasan", dijo. E insistió: "En mi opinión, es importante fortalecer al Gobierno dando la pelea electoral, en una discusión de ideas, de proyectos de país".
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