En la sede consular lo atribuyen al deseo de emigrar de la Argentina. La cantidad de pedidos que ingresaban en un año ahora se dan por mes. Muchos optaron por viajar directamente a Italia a gestionar su residencia en una Comuna.
Sin cónsul desde diciembre, sin contador desde hace cinco años y con apenas diez empleados, el Consulado de Italia en Rosario no da abasto. Con esa estructura tiene que atender las demandas de un área que abarca siete provincias y un potencial de dos millones de personas en condiciones de gestionar la ciudadanía.
Desde hace dos años tiene suspendidos los turnos, pero tampoco puede terminar con unos entre 20 mil y 30 mil trámites ya iniciados antes de la pandemia. Y actualmente otros varios miles están interesados en ingresar nuevas carpetas. Tampoco se consiguen turnos para la renovación de los pasaportes italianos.
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