domingo, 23 de octubre de 2022

Consejo de la Magistratura. La nueva composición

 

Tras las elecciones, se reformuló el mapa político del organismo y se abrió una nueva etapa con el principal objetivo de ocupar las vacancias.

Las elecciones para el Consejo de la Magistratura entre jueces, abogados y académicos reformularon el mapa político del organismo y abrieron una nueva etapa en la que la clave será bajar la enorme vacancia en los juzgados federales y nacionales.

En términos generales triunfaron las listas más identificadas con la oposición, aunque entre los abogados perdieron una banca y entre los jueces logró retener su lugar en el Consejo Alberto Lugones, impugnado y con su candidatura judicializada.

Lugones, camarista penal en los juzgados de San Martín, resistió los intentos de dejarlo afuera del candidato de "Compromiso Judicial", Eduardo Machín, quien sostenía que el expresidente del Consejo se presentaba a la reelección, una posibilidad vedada para los consejeros.

Tanto la jueza con competencia electoral, María Servini, como la Cámara Nacional Electoral, rechazaron el planteo de Machín por considerar que se trataba de un nuevo organismo, con una integración distinta, y porque la impugnación había sido presentada fuera de plazo.

No obstante, Machín insistió con un per saltum ante la Corte que el máximo tribunal no trató todavía y parece difícil que vaya a tomar en un reclamo que ya quedó abstracto.

Sobre un padrón de 2.700 magistrados habilitados para votar, la Lista Bordó, encabezada por el juez de la Cámara Federal de Casación Penal Diego Barroetaveña quedó primera con 286 votos, seguida por la Lista Celeste, de Lugones, con 230 y cerrando se colocó la lista de Machín, "Compromiso Judicial", con 163 votos.

Con este resultado, la representación de los jueces conserva el color político que traía: dos consejeros alineados con la oposición - Barroetaveña y la actual consejera, la civilista Agustina Díaz Cordero-; uno con el oficialismo, Lugones, y un independiente, la jueza penal María Alejandra Provítola.

Donde sí hubo cambios fue en la representación de los abogados, con un universo de votantes que ronda los 160 mil electores, que consiguió una asistencia de 36 mil votantes, más del doble de la elección de abril pasado.

"Movieron todo lo que tenían", reconoció una fuente del Consejo a Télam relativizando el triunfo de la oposición ya que perdieron una banca a manos de Héctor Recalde.

El veterano laboralista, ya anticipó que su gestión será incisiva cuando festejó en las redes que "el bloque de consejeros que avaló el Lawfare, la persecución y el espionaje hoy perdió una banca".

Pero más allá de los lances y arrestos entre oficialismo y oposición, el verdadero dato político de la elección lo deja el sub bloque que consiguió el decano de la Universidad de Lomas de Zamora, Diego Molea.

Si bien el mismo Molea dejará el Consejo en noviembre, quedarán dos representantes académicos que fueron electos con su apoyo, Hugo Galderisi y Guillermo Tamarit, y Fernanda Vázquez, quien logró colarse en la elección de los abogados.

Así, el "moleismo" deja tres representantes que serán claves para dirimir las pulseadas entre oficialismo y oposición, en esta nueva etapa en donde la intención de todos los sectores será agilizar el nombramiento de jueces pero en la que la agenda política nacional se instalará en las discusiones de los consejeros, mucho más en un año electoral como será 2023.

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